En 2012 se me declaró la Miastenia Gravis, una enfermedad neurológica que, al relajar tus músculos, te "roba la sonrisa". Aunque no duele, no se contagia y no mata, es difícil de sobrellevar de a momentos: una forma de enfrentarla es tomándose las cosas con humor, por eso los chistes. Cualquiera sea el chiste el mensaje es: "Dios se encarga de todo, por eso me puedo reír en todo."